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El PRI, partido del no

El PRI, partido del no

08-Abr-2003 Intélite
b> no desapareció a raíz de la pérdida de la Presidencia de la República en 2000, pero ahora sí puede desaparecer si insiste en ser el partido que dice no a todo lo que signifique un cambio y a toda propuesta del Ejecutivo.
  • El tricolor cumplió ya tres años diciéndole que no al país y hay experiencias internacionales de partidos que han desaparecido cuando toda su actividad se concreta a decir no a todo.

  • Hay razón en negarle el paso a las iniciativas de Vicente Fox, por el hecho de no tener la mayoría y no hacer lo necesario para llegar a acuerdos con la oposición, pero eso no significa que el PRI renuncie a tener proyectos o a acuerdos con otras fuerzas políticas para hacer cambios.

  • Con una Presidencia incapaz de concretar un proyecto de nación, con ineficiencias y dudas monumentales, con auténtica parálisis gubernamental, un partido con proyecto sería capaz de impulsar cambios que el Ejecutivo no ha podido, pero en lugar de eso, los priistas se han concretado a mostrar unidad sólo cuando se trata de defender a personajes de dudosa reputación.

  • Si hubiera más luz en los cerebros del partido ya hubieran planteado una reforma tributaria, que no necesariamente indica aumento de impuestos, si la inician por una profunda revisión en el gasto y la forma de ejercerlo.

  • El PRI debería plantear y empujar una reforma energética en la que se abra el sector a la iniciativa privada, sin que signifique la venta de la CFE; una reforma para abrir la exploración y explotación de gas en los particulares, remplazar contratos de servicio múltiples y plantear una reforma laboral avanzada, sin que desaparezca las conquistas de los trabajadores.