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Consumidores perdedores y Pemex ganador

Consumidores perdedores y Pemex ganador

De nueva cuenta nos enteramos de uno más de los absurdos del sistema económico mexicano. Muy orgulloso, el director general de una de las filiales del monopolio petrolero mexicano Pemex Gas y Petroquímica Básica reveló que las cifras preliminares de su empresa arrojan utilidades sin precedente. Se trata de la muy respetable cifra de 14,796 mdp, que resulta 27% por arriba de la correspondientes al 2004.

  • Pareciera que nuestra empresa petrolera tiene una historia semejante a la de otras corporaciones dedicadas a los hidrocarburos, que el año pasado tuvieron utilidades sin parangón. Por ejemplo Exxon cuyas ganancias del año pasado alcanzaron el récord de 36 mil mdd, el 9.7% de sus ventas.

  • El problema de Pemex es que a pesar de que algunas de sus filiales logren resultados sobresalientes, el corporativo tiene pérdidas. Todavía no se reportan los resultados del año completo, pero al tercer trimestre del 2005 la pérdida neta era equivalente a 916 mdd. Desde luego que la razón es que hubo 14,327 mdd que se pagaron a Hacienda, lo que equivale al 64 por ciento de sus ingresos.

  • Es cierto que tenemos en México un gas muy caro, de hecho uno de los más caros del mundo, debido a que nos encontramos en una zona en la que así lo cotiza y que utiliza como referencia el precio de Texas. Pero también es cierto que fiscalmente resulta muy conveniente para el gobierno que así sea, pues de esa manera logra meter a sus arcas una cantidad de dinero que de otra manera no le llegaría.

  • El pagano, al final de cuentas, es el consumidor mexicano, sea que consuma directamente gas natural en su domicilio o que lo haga indirectamente al consumir productos de empresas que lo utilizan en su proceso de producción. Sea cual sea la razón económica por la que se elige el método para fijar el precio del gas, sobre la base de la referencia norteamericana, el efecto que produce es que los consumidores del país en realidad paguen a Hacienda una cantidad de dinero que los recaudadores de impuestos no pueden obtener por otras vías.