George Bush anunció que no puede esperar a que las tasas de interés impulsen la reanimación de la economía; por ello la próxima semana dará a conocer una estrategia ofensiva para lograrlo, aunque la cual comenzó con la sustitución de Paul O'Neil secretario del Tesoro y Larry Lindsey asesor económico de la Casa Blanca, y con la articulación de un programa económico fundamentado el otorgamiento de incentivos fiscales.
El objetivo es reducir los impuestos que se aplican a las ganancias de los accionistas de empresas y los de las familias de ingresos bajos y medios, para aumentar al mismo tiempo la inversión en empresas y el consumo de los habitantes.
Es una iniciativa a primera vista económica, pero también política encaminada a las elecciones en 2004, porque todavía existe una gran desconfianza debido a los múltiples cambios que se han visto en EU. Lo importante es que se tomó la decisión para lograr la reactivación, pero en México siguen esperando a que el esfuerzo de los empresarios y de los trabajadores reactive la economía nacional.