No es ningún secreto que hoy los distribuidores de gas LP están en el ojo del huracán por los temas de los precios y de la necesaria renovación de ocho millones de cilindros defectuosos. De hecho, Fernando Elizondo, titular de la Sener, lleva a cabo esfuerzos para tratar de mejorar la relación de los gaseros con Pemex, aunque para muchos es otra de las causas perdidas de la actualidad.
Llama la atención que personajes como Salvador Oñate, presidente de Banco del Bajío y de Grupo Soni, está involucrado en un escándalo que sin duda irá cobrando cada vez mayores dimensiones. Según se informa en un desplegado, que a principios de esta semana gente vinculada a sus empresas gaseras atentaron contra las instalaciones de una firma de la competencia que va ganando mercado por calidad y precio en Morelos, que es Gas del Valle de Tollocan.
No se puede perder de vista que Oñate tiene una actividad casi monopólica en Morelos, pues controla la distribución de gas LP a través de sus empresas Gas de Cuautla, Gas de Cuernavaca, Gas de Morelos, Gas del Sol, Gas Modelo, Gas Primavera e Hidrogas de Cuernavaca.
Este caso más reciente de gangsterismo empresarial ya está siendo investigado por el Ministerio Público morelense, que ya tomó cartas en el asunto, además de la SHCP. Podría entrarle también al asunto la CNBV, que encabeza Jonathan Davis, para comprobar que los recursos con que opera Banco del Bajío provengan de negocios legítimos.