Close

La reforma petrolera

La reforma petrolera

08-Nov-2005 Reforma

Mi nuevo libro Pemex, la reforma petrolera (Editorial Planeta, 2005), que empieza a circular esta semana, es un ensayo que plantea la necesidad de realizar una reforma petrolera profunda en México y que pretende contribuir al análisis sobre cuáles podrían o deberían ser sus características, con anticipación al debate político en el 2006.

  • Hasta hoy, no se ha manejado el concepto de "reforma petrolera" en el discurso político-económico del país. Esto se debe, en parte, a que, durante muchos años, hablar críticamente del petróleo era un tabú. Pemex era un orgullo nacional que no debía cuestionarse y la Constitución se veía como una Biblia que consagraba las virtudes de la Expropiación Petrolera. Muchos mexicanos aún creen que el concepto de "reforma" -sobre todo, si se le da una connotación neoliberal- no debe aplicarse al petróleo.

  • El Gobierno foxista nunca planteó realizar una reforma petrolera ni envió al Congreso una propuesta en ese sentido. Habló, en lo abstracto, de realizar una reforma energética y, más específicamente, de reformas en electricidad y gas. A veces, tímidamente, manejó el concepto "reforma en hidrocarburos", pero sin emplear la palabra "petróleo".

  • Por fortuna, la realidad del Pemex actual es mejor conocida que hace algunos años y eso, en gran parte, es un triunfo de los medios informativos, que han ido desnudando los mitos históricos y las falacias que aún se manejan en el discurso oficial. Hoy, la sociedad sabe que Pemex es una industria en crisis, con un balance negativo en los últimos años.

  • El Ejecutivo federal ha sido poco conocedor del tema, mal aconsejado y poco propositivo. Ha carecido de visión y de oficio político y se ha aferrado a la idea de una apertura generalizada, pero sin contar con el apoyo de un Legislativo dividido y poco dispuesto a cooperar. La falta de liderazgo y de una política petrolera consensada ha cancelado la posibilidad de avances y cambios.

  • El Ejecutivo plantea ideas cada vez más descabelladas. Aun cuando es evidente y urgente -por razones de abasto, seguridad energética, empleo y balanza comercial- la necesidad de invertir para producir más gas y construir refinerías en México, el presidente Fox propone -sin contar con análisis previos de riesgos y de factibilidad- que Pemex y otras empresas nacionales produzcan gas y construyan refinerías en otros países.

  • Mientras tanto, la discusión sobre el régimen fiscal de Pemex y sobre los subsidios a los energéticos se ha degenerado en una pugna presupuestal entre diversos grupos de interés para repartir los ingresos petroleros.

  • La oportunidad es clara. El futuro de la industria petrolera será un tema obligado de discusión en los próximos meses.

  • Quizás el primer paso es que todos nos convenzamos de que el status quo, en el que Pemex es un apéndice de la SHCP y un botín de los políticos, es la peor opción. Un gobierno pobre y corrupto, agobiado por otras responsabilidades, jamás va a ser un buen empresario y el mejor administrador de los recursos petroleros.

  • Por eso, hay que cambiar de paradigma, haciendo de Pemex más empresa y menos gobierno y poniéndolo en sincronía con los cambios en el mundo. Fortalecer a Pemex como institución nacional significa darle la oportunidad de renovarse, sin tenerlo atado al pasado ni a las burocracias gubernamentales que lo tienen sometido y descapitalizado.