Millones de brasileños están festejando en las calles un insólito carnaval democrático. Y todo se centra en un grito de apenas dos sílabas, como si se tratara de alguno de sus grandes futbolistas de todos los tiempos: Pelé, Didí, Zico. Ahora es Lula y se llama Luiz Inácio da Silva. Y no terminó la educación básica, técnico tornero, obrero, líder sindical y del PT para buscar hasta en tres ocasiones anteriores lo que ahora en el cuarto es el sueño brasileiro por fin ha alcanzado; Presidente de Brasil.
Lula , convirtiéndolo así en el gobernante más votado en toda la historia de este planeta. De cada 100 ciudadanos de este país 63 aceptaron el cambio propuesto por Lula frente a José Serra, el candidato oficial que apenas alcanzó 36% de los votos. "Yo soy la ruptura", ha respondido Lula a la pregunta sobre las posibilidades de que Brasil rompa con la comunidad financiera internacional. yuppies de las más influyentes "calificadoras de Wall Street" que llanamente se negaban a aceptar la creciente voluntad mayoritaria de una nación que tiene todo el derecho a decidir su futuro. status de conformidad acomodaticia. Hacienda y gobernador del Banco Central, aunque no sean del PT. FMI. El nuevo presidente deberá seguir construyendo consensos: "este país necesita un presidente de la República que convoque a un diálogo permanente"; "mi compromiso es el de un nuevo contrato social con la sociedad brasileña", ha dicho Lula , para rematar comprometiéndose; "quiero ser el presidente de los grandes acuerdos con la sociedad". Será una tarea titánica. AL sino mundial de demostrar que tiene capacidades de gobierno en un país de esta complejidad y dimensiones. Construir un sistema de desarrollo brasileño dentro de la competencia internacional inevitable y con frecuencia feroz es el desafío gigantesco de este hombre. El pueblo está de fiesta. Hoy Brasil sueña que está soñando. Hoy se ha atrevido a vivir sus sueños. Lula !"