Anunció la adopción de una ""economía de guerra"" y dispuso medidas para enfrentar el desastre fiscal que recibió del gobierno de Gustavo Noboa. Su primera medida fue la eliminación del subsidio al consumo doméstico de gas, que le cuesta al Estado alrededor de 560 mdd al año, después aumentó de 12 a 20 dólares por mes el ""bono solidario"" que reciben más de un millón de ecuatorianos pobres.
Aseguró que gobernará para los pobres aunque intenten obstaculizalo.
Sin ataduras ideológicas
El nuevo mandatario aclaró que se mantendrá equidistante del partidismo tradicional y dijo que si ser solidario, combatir la corrupción, la injusticia social y la impunidad, es ser de izquierda, pues ""soy de izquierda"", pero si generar riquezas e impulsar la producción es ser de derecha ""también soy de derecha"", agregó.
Señaló que sus adversarios políticos comentan que no está preparado para gobernar porque no tiene experiencia y carece de ideología, pero confía en terminar su mandato totalmente inexperto en la corrupción, injusticia social e impunidad; insistió en que ""cambiaré Ecuador o moriré en el intento"".
Su plan de gobierno estará basado en la creación de riqueza y redistribución, eliminación de la pobreza, recuperación de la gobernabilidad y mejora de la seguridad pública, pero pidió paciencia y apoyo para refundar al país, cuyos resultados, dijo, se verán en el mediano plazo.
Los peligros de la globalización
De 45 años, el gobernante planteó el reforzamiento de los procesos de integración y la rápida ampliación de la cooperación regional, e instó a los países de América Latina a prepararse para afrontar los peligros de la globalización para que en lugar de ser un riesgo sea una oportunidad.
Pidió a los acreedores de la deuda externa un alivio en su servicio a fin de reflotar socialmente a Ecuador, cuya deuda bordea los 11 mil 320 mdd, 45% del PIB.
Aspira a impulsar una reforma política que reduzca el poder del Parlamento y reorganizar las cortes locales, acciones que son rechazadas por los partidos tradicionales, que dominan el Congreso unicamaral y fueron derrotados por la alianza electoral.
Designó una nueva cúpula militar con el general Osvaldo Jarrín como jefe del comando conjunto de las fuerzas armadas ecuatorianas.