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Luis Inacio Lula Da Silva

Luis Inacio Lula Da Silva

06-Ene-2003 Intélite
s latinoamericanos mostraron su enorme enojo y hartazgo. Cansados del fracaso de los gobiernos en mejorar la situación general, la gente tomó las calles para pedir un cambio. En Argentina, las protestas a principios de 2002 generaron un efecto domino en la región. En Venezuela, la mitad de la población está en contra de las fallidas políticas populistas del presidente Hugo Chávez. Pero la acción más profunda contra la política actual sucedió el 27 de octubre en Brasil, donde los electores votaron por un ex obrero metalúrgico para dirigir a la décima economía mundial.
  • Da Silva, conocido como Lula, rechazando el dogma del libre mercado y el Estado mínimo favorecido por Washington y prometiendo reducir la pobreza en Brasil. Nadie duda que las necesidad de los pobres son enormes. Todos se preguntan cómo le hará Lula para cumplir su promesa si de 175 millones de brasileños, 57 millones viven en la extrema pobreza. Por lo demás, recibe la herencia de un país cuya perspectiva de crecimiento es de sólo 1.2% para 2003.

  • Un primer paso ha sido nombrar a Antonio Palocci, el favorito de Wall Street y ex alcalde de Sao Paulo, como ministro de Finanzas. Además, Lula pretende lanzar una reforma fiscal y del sistema de seguridad social, que él piensa servirá para distribuir el ingreso, incrementar los salarios y crear fondos para la guerra contra la pobreza.

  • Con un congreso en el que no cuenta con la mayoría, Lula necesitará cada una de sus habilidades que desarrolló como líder sindical para lograr la aprobación de sus programas y controlar las elevadas expectativas que levantó. Un pequeño toque mágico también se va a necesitar en el manejo de su política exterior. Brasil exigirá con fuerza a las naciones ricas reducir sus subsidios a los productos agrícolas, al tiempo que participará en las negociaciones del ALCA.

  • Lula asegura que su vista nunca se apartará de las necesidades de los pobres. En una reciente entrevista con Time, el mandatario declaró ""quiero que los brasileños tengan una vida mejor"". Se trata de una obsesión que resuena a lo largo golpeado continente latinoamericano.