En una acción simultánea, el Ejército mexicano dio un segundo golpe en menos de una semana en contra de las fiscalías antidrogas. A solicitud de la PGR, integrantes de diversas zonas militares tomaron las instalaciones de todas las sedes de la FEADS en el país, que dependen de la propia Procuraduría. Además, ocuparon las 16 bases de intercepción terrestre, que se encuentran bajo el control de la FEADS y, aseguraron todos los documentos y reportes sobre las actividades que en ellas se llevaban a cabo. Como parte del operativo, ordenado por el abogado de la Nación Rafael Macedo de la Concha, se cerraron las sedes localizadas en Sinaloa, Chiapas, Nayarit y Colima.
El propósito de la operación, según la PGR, es el de investigar posibles irregularidades, luego de que el pasado viernes 10 de enero se descubriera que la sede localizada en Tijuana negociaba con narcotraficantes su libertad y la devolución de cargamentos de droga, aunque Macedo rechazó que exista una vinculación entre ambas acciones: ""no responde al problema de Tijuana, responde a una estrategia planeada"" y anunció que la FEADS desaparecerá y la sustituirá una Subprocuraduría, misma que será integrada con nuevos elementos previamente evaluados y que deberán garantizar honestidad. La intervención, a juicio del general Macedo, permitirá depurar y separar ""a los malos elementos, aquellos que traicionen"".
Ángel Buendía Buendía, visitador general de la PGR, informó que los 160 agentes que laboraban en esas plazas fueron concentrados en las oficinas del DF. 15% de ellos, se encuentran bajo investigación. La ocupación militar de las sedes de la FEADS, de acuerdo con fuentes de la PGR, busca determinar si en ellas se otorgaba protección a narcotraficantes, si había liberación irregular de detenidos, dolosa integración insuficiente de averiguaciones previas o retención de droga o bienes incautados.
(Reportera: Silvia Otero)