El primer día de manifestaciones organizadas por los profesionales del transporte británicos para obligar al gobierno a bajar los impuestos a los combustibles no lograron causar perturbaciones, aunque sí temores que hicieron que los automovilistas se precipitaran a las gasolineras.
Los manifestantes convocados por la plataforma Fuel Lobby no lograron bloquear las refinerías, que durante el primer día de protestas continuaron con la distribución normal de gasolina.
Por su parte, la Comisión Europea (CE) insistió en su rechazo a que los países de la UE tomen medidas unilaterales para compensar el alto precio del crudo, en particular una rebaja sobre los impuestos de los carburantes, y en cambio apoyó “un descenso del consumo de energía, buscar fuentes alternativas al petróleo y mejorar la transparencia y predictibilidad de los mercados”. (Agencias)