12-Octubre-2005
Luis Ramírez Corzo, director de Pemex, reflexiona: la situación es compleja y crítica. El tiempo pasa y poco tiempo le queda al frente de la empresa, quizás por eso no tiene miedo de llamar las cosas por su nombre: Crisis, voracidad fiscal, gobierno corporativo, nueva relación laboral, reforma constitucional. Esta crisis aumenta la dependencia de México del gas natural y las gasolinas importadas y la situación empeorará porque la planta eléctrica se alimenta de gas natural. La indignación se hace palpable en el mundo de los negocios. Las empresas pagan cuando Pemex no lo subsidia, el gas natural a precios de importación, mientras grandes reservas duermen en un territorio de 1,300 kilómetros cuadrados. Éstas son nuestras propuestas para un nuevo Pemex cuando la mezcla mexicana ronda los 55 dólares por barril ¿un argumento para demorar los cambios? Al contrario: el status quo es ya catastrófico. Hora de frenar la sangría El patrimonio de la empresa ya se desplomó dramáticamente de los 20 mil mdd en 1996 a 2, 400 millones en 2005. Los pasivos ascienden a 90 mil mdd. La mitad corresponde a los que nunca se hizo “el guardado” para pagar las pensiones de los trabajadores. La Cámara de Diputados aprobó este año una iniciativa que le permitiría pagar impuestos en función de sus ganancias y no de sus ventas. El Senado hizo varias modificaciones, el Ejecutivo las objetó y aún sigue la pelea. No es una empresa, no es una secretaría De los 11 consejeros de administración seis son secretarios de Economía, Energía, Hacienda, Medio Ambiente, Comunicaciones y Relaciones Exteriores, cinco son del sindicato ¿quién vela por la empresa? Actualmente se estudia incorporar un consejo independiente a la paraestatal con dos representantes del gobierno, dos del sindicato y que definiría la estrategia de la firma. Este intento falló en el principio del gobierno de Fox cuando se incorporó a Carlos Slim, Lorenzo Zambrano, Rogelio Rebollar y Alfonso Romo pues todos tenían intereses en la empresa. Una nueva relación laboral El sindicato no permite asignar al personal de la empresa labores más acordes al mundo actual, uno de los retos es reducir el número de empleados por barril producido. En promedio cada pozo es operado por 27 trabajadores, el ideal debería ser diez. Actualmente, dice Ramírez Corzo, la empresa podría operar con 30 mil trabajadores, menos de los 110 mil sindicalizados. Incluso con un plan de inversiones multianuales se generarían cien mil nuevos empleos directos, muchos de ellos sindicalizados. Un solo Pemex La administración de Pemex se ha vuelto onerosa por la multiplicación de órganos administrativos en Exploración y Producción, Gas y Petroquímica, Refinación y Corporativo y en sus dos organismos el IMP y el PMI. El cambio se completará hasta finales de 2006 y es parte de las numerosas adecuaciones que tienen que hacerse para cumplir con la ley Sabanes-Oaxley de EU y que entra en vigor en 2006. Se trata de conseguir operaciones más eficientes y seguras, dice Ramírez. Buenas compañías |