Es raro que los estudiosos de la psicología y la psiquiatría no estén realizando estudios detallados sobre el comportamiento de los legisladores. Tienen mentalidad de estómago, puesto que tienen una compulsión de echar todo a perder.
No importa si se trata de una medida económica correcta y de justicia social como cobrar IVA en alimentos y medicinas o un nuevo régimen fiscal para Pemex, dirigida por Luis Ramírez Corzo,los legisladores meten su cuchara para descomponerlo todo. Ante el escandaloso aumento de clonación y fraudes con plásticos, los diputados se dieron a la tarea de reformar el artículo 112 bis de la Ley de Instituciones de Crédito para convertir en delito grave esta práctica. Parecería una solución mucho más que adecuada; sin embargo, siguió el tracto legislativoy llegó a los senadores quienes decidieron que sólo sería delito grave la clonación de tarjetas bancarias y no la que se cometiera con tarjetas de servicio (como las emitidas por American Express) o por tiendas de autoservicio y departamentales.
Así las cosas no sólo se dejaría en una gran indefensión a los usuarios, sino que habría un desajuste en materia de competencia, puesto que se estaría favoreciendo por la vía de la Ley de Instituciones de Crédito a los miembros de la ABM, encabezada por Marcos Martínez,en contra de los demás. La iniciativa está actualmente de regreso con los diputados y lo que más debe preocupar es que hay una suerte de cinismo legislativo según la cual prefieren hacer las cosas mal que no hacerlas.
No debe olvidarse que legisladores como Gustavo Madero,presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, reconocen que en temas como el régimen fiscal de Pemex, prefirieron hacer mal las cosas que no hacer nada. Los legisladores tienen compulsión por generar la idea de que están legislando y no hacer nada es menos malo que hacerlo mal.