El ministro de Economía y Energía, Jorge Rodríguez Grossi, reconoció que nuestro país está dejando de recibir 3,3 millones de metros cúbicos por día como consecuencia de las restricciones impuestas por Argentina. De ese monto, 2,3 millones de metros cúbicos son parte del plan de racionalización impuesto por Buenos Aires a sus exportaciones hacia Chile y afectan al norte de nuestro país.
Sin embargo, existe la no despreciable suma adicional de un millón de metros cúbicos que no está llegando al país porque algunas empresas nacionales optaron por autorrestringir sus importaciones de gas para cumplir con los nuevos límites impuestos por el país trasandino.
La semana pasada, ese país determinó que este año ningún permiso de exportación podrá superar los niveles registrados en 2003.
Aunque Rodríguez no detalló qué empresas tomaron esta decisión, trascendió que Colbún está recibiendo 600 mil metros cúbicos menos por tener contratos interrumpibles.
Además, hay otros 100 mil metros cúbicos que Eléctrica Santiago, de Gener, no está pidiendo.
Frente a los rumores que apuntaban a la empresa Metrogas como otra compañía que autolimitó sus compras de gas argentino, fuentes de esa sociedad lo desmintieron de plano asegurando que tienen el combustible necesario para abastecer a los hogares e industrias del Gran Santiago.
Paralelamente, y siempre en relación al mismo tema, tanto la ministra de Relaciones Exteriores, Soledad Alvear, como el ministro del Interior, José Miguel Insulza, enfatizaron el día de ayer que el malestar de nuestropaís con Argentina, por su incumplimiento de los acuerdos firmados por el gas, es real.
"Cuando existe un acuerdo, lo lógico es que uno suponga que se cumplan los acuerdos. Ésa es la premisa básica cuando uno suscribe un contrato, de lo contrario estaríamos todos los días pensando en nuestras relaciones bilaterales qué cosa no se va a cumplir. La verdad es al revés", advirtió la ministra Soledad Alvear.
Acuerdo vital
En este escenario, el gobierno argentino logró asegurar el suministro de gas natural hasta 2006 tras firmar un acuerdo con las empresas petroleras.
Estas empresas obtuvieron un aumento de 40% en el precio a boca de pozo del combustible, lo que implicará un alza de entre 15 y 35% para las tarifas de los consumidores industriales.
La medida, sin embargo, no alude al caso de Chile, que podría sufrir nuevos recortes.
Alberto Fernández, jefe del Gabinete de la República Argentina, sentenció finalmente que nuestro país compró gas a empresas privadas de Argentina, por lo que la Casa Rosada sólo instó a éstas a cumplir sus compromisos.
Las cuentas no se salvarán
El ministro de Economía, Jorge Rodríguez, anunció que el Gobierno tiene la intención de traspasar a los usuarios todas las alzas que se produzcan en el valor de la generación eléctrica como consecuencia de la caída en el suministro de gas argentino y la necesidad de que las generadoras chilenas operen con combustibles más caros.
Lo anterior se reflejaría en el proceso tarifario que está en curso y que definirá el valor de las cuentas de la luz que pagan los usuarios desde mayo. Inicialmente, se prevé que el aumento será de 2 a 3%.
Claro que ésta no sería la primera alza. La llegada del gas natural a Chile en 1997 efectivamente trajo una fuerte caída de precios de la energía (del orden de 35%) pero en los últimos años se revirtió la tendencia con un alza acumulada de 32%. Este reajuste, en todo caso, no responde a un aumento en los precios del gas, sino más bien a los efectos que la falta de inversión en el sector eléctrico ha provocado en los precios de la energía.