Resulta que el subsidio que se aprobó desde abril para amortiguar el alza de los precios del gas natural, aunque usted no lo crea, todavía no se ha podido aplicar en diversas zonas del país. Imaginará las presiones que reciben algunas compañías distribuidoras en ciudades como Mexicali, Piedras Negras y Chihuahua.
Sucede que el programa autorizado por Sener, que encabeza Fernando Elizondo, no tiene problema para el descuento al gas nacional que se aplica contra la factura de Pemex, que dirige Luis Ramírez Corzo, pero en el caso del importado el apoyo se tendría que hacer contra los impuestos a pagar. El problema es que en algunos casos dicho concepto no es suficiente, lo que ha causado el retraso.
Sener ya aceptó modificar el decreto, pero la SHCP, de Francisco Gil Díaz, no está de acuerdo, lo que explica el desfase que hay en el soporte autorizado. El descuento puede llegar hasta 28%. Como se puede colegir, para las compañías el adeudo se ha convertido en una pesada carga contable y para el usuario hay un lógico desencanto, amén de que no falta mucho para que llegue la época de mayores consumos con precios que se estima podrían andar hasta en diez dólares por millón de BTU a fin de año.
Pero en adición a este asunto, fíjese que hay otro tema que igualmente trae de cabeza a las empresas distribuidoras de gas natural. Tiene que ver con las nuevas reglas que la CRE puso a consideración de Cofemer, que lleva Carlos García Fernández, a finales de julio pasado, para normar a ese rubro.
La industria está sorprendida porque hasta 80% del contenido nada tiene que ver con lo negociado hasta diciembre de 2004 con la misma CRE. Por medio de la Asociación Mexicana de Gas Natural (AMGN), que preside Luis Vázquez Sentíes, ya hicieron saber de su inconformidad a esta dependencia. Por la tarde hubo otra reunión en la que participó por parte de la AMGN su vicepresidente Agustín Humann y su director Jorge Rebolledo.
También estuvo el titular de la CRE, Dionisio Pérez Jácome. La petición es replantear esa directiva, esto es, el complemento a la actual regulación, puesto que lo establecido cambió las condiciones con que operan las distribuidoras de gas en el país. Se habla de un impacto en el ingreso de hasta 33%, de aplicarse como está.
Otro elemento que se discute son las mermas. Eran deducibles a ciento por ciento, pero se acotan a sólo 2%. En muchos casos, se considera, esto no se justifica dada la utilización de la vieja infraestructura de ductos de Pemex. En las reglas se pretende eliminar el ISR y el Impuesto al Activo en la fórmula para calcular la rentabilidad de la inversión. Es 35% de impacto que obviamente repercutirá en las condiciones financieras de las empresas y por ende en los compromisos de crecimiento establecidos con la autoridad.