20-Febrero-2006
El cuestionable convenio que firmó Julio Frenk, secretario de Salud, con las empresas British American Tobacco (BAT), Phillis Morris México (PMM) y Cigarros La Tabacalera Mexicana para allegarse de recursos para el Seguro Popular no sólo causó molestia y críticas en el país, sino que en la ya próxima reunión de la OMS en Ginebra, Suiza, será motivo de un exhorto, mientras que organizaciones no gubernamentales en forma paralela ya entregaron el antipremio Cenicero Sucio a México por sus incongruentes políticas antitabaco. Incluso la revista científica British Medical Journal dedica un artículo y un editorial a la penosa actuación de Frenk, donde cuestiona los beneficios reales que obtiene el gobierno federal para la donación de un peso por cajetilla vendida, los cuales son inferiores respecto de lo que conseguiría si continuara con el incremento en los impuestos como el que se ha logrado en los últimos años y que lo coloca en 110 por ciento. El artículo titulado México y la industria tabacalera: ¿hacer lo equivocado por un motivo correcto?, de los autores Jonathan Samet, Heather Wipfli, Rogelio Pérez Padilla y Derek Yach, resalta que el acuerdo puede tener implicaciones negativas en otros países que pretendan seguir su ejemplo y, por lo tanto, contraatacar los esfuerzos de la OMS para reducir el tabaquismo. Todo se vale en la guerra y en el amor, más aún para la industria del tabaco, que ha utilizado a México como conejillo de indias para ensayar nuevas estrategias que le permitan bloquear o neutralizar la fuerza del CMCT, comenta Ernesto Sabrié, de la Fundación Interamericana del Corazón. Otros actores: Francisco Cuevas Schacht, miembro del Centro y Alergia de México INP
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