10-Mayo-2005
El proceso de fusión de los siete complejos petroquímicos que controla Pemex se encuentra estancado. Diferencias, errores administrativos y falta de coordinación entre las áreas responsables, tanto del sector energético como hacendario, han prolongado por más de seis meses una decisión que fue tomada en septiembre del año pasado. De acuerdo con la Comisión Intersecretarial de Desincorporación, que encabeza el secretario de Hacienda Francisco Gil Díaz, es necesario revisar y modificar desde el convenio de fusión hasta el previsible aumento de capital de los complejos Cosoleacaque, Pajaritos y Cangrejera, la forma como se valuaron sus activos y la falta de un notario público que validara las acciones correspondientes al proceso. El costo presupuestal de mantener separados estos complejos asciende a 55,475 mdp, lo cual no se ve reflejado en los resultados finales de operación, pues este año los siete complejos tienen previsto reportar pérdidas por 10,886 mdp. Rafael Beverido, director de Pemex Petroquímica, considera que seguir manteniendo separados los complejos representa para las finanzas públicas altos costos: para infraestructura de servicios, tales como generación eléctrica y otras áreas comunes, además de recursos humanos excedentes, desvinculación entre sí de las cadenas productivas, excesiva normatividad que da pie a la falta de oportunidad en la toma de decisiones comerciales, operativas y de inversión, pues cada complejo opera para sí mismo. Esta situación ha contribuido a elevar sustancialmente las importaciones de productos petroquímicos hasta niveles de 15 mil mdd anuales. (Reportero: Noé Cruz Serrano)
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