29-Septiembre-2005
El Acuerdo Nacional para la Unidad, el Estado de Derecho, la Inversión y el Empleo impulsado por Carlos Slim y todo el empresariado mexicano mediante el CCE, presidido por José Luis Barraza, que será firmado hoy en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, tiene varias lecturas: Primera. La iniciativa privada y la sociedad civil muestran una vez más el hartazgo hacia la clase política, que en su mayoría ha dedicado los últimos años a tirar rollos, perderse en discusiones absurdas y ser un obstáculo para el desarrollo del país. Habría que recordar tan sólo el más reciente en el que la Coparmex, encabezada por Alberto Núñez, lanzó la CNH con el concurso de iniciativa privada, trabajadores, sociedad civil, gobernantes, gobernadores y presidentes municipales. Segunda. Está demostrado que la sociedad civil puede transformar a las instituciones públicas. En este sentido, el acuerdo que se firmará hoy mostrará unidad de los actores sociales, quienes, como diría el propio Barraza, representan una gran cantidad de votos en la elección presidencial. Mucho más allá, de los postulados los políticos, deberán entender el nuevo y fuerte mensaje que se enviará desde Chapultepec. Tercero. La clase política ha demostrado que no ve el mismo México que ve el resto de los mexicanos. Ellos piensan en términos de elecciones y de intereses personales y de grupo. Ideas económicas correctas y adecuadas como el cobro de IVA en alimentos y medicinas se perdieron en cuestiones francamente inaceptables. El intento de justificación que tratan de hacer algunos legisladores como Manlio Fabio Beltrones, es lamentable. En el fondo se opusieron al pago de IVA en alimentos y medicinas por las traiciones políticas y la lucha del poder entre Roberto Madrazo y Elba Esther Gordillo. Un tema fundamental en el que la iniciativa privada había aceptado un pacto, en el cual absorberían el impacto del cobro de impuestos a favor de lo que menos tienen y fueron traicionados por el aspirante del PRI a la Presidencia de la República. Cuarto. Ante el cinismo de la mayoría de los políticos, no faltarán aquellos que digan que sus programas de gobierno incluyen todos los postulados del Acuerdo Nacional y que, por supuesto, están de acuerdo con ellos, cuando en realidad no pocos de ellos ni los habrán leído. Otros más, tratarán de firmarlos a sabiendas de que no lo cumplirán. En este sentido, habría que recordar todas las veces que Madrazo ha faltado a su palabra. ¿Realmente alguien creería en la palabra de Andrés López Obrador, quien basa su campaña en crear un nuevo modelo económico para el país? El abanderado perredista no puede estar de acuerdo con los postulados de este convenio. Curiosamente uno de los que lo van a firmar, es Francisco Hernández Juárez, quien en la marcha del martes en apoyo a los sindicalizados del IMSS, dio un espaldarazo al PRD. Quinto. Hay quienes cuestionan que no hay medios para que el empresariado y la sociedad civil hagan cumplir a los políticos con estos acuerdos que plantean el camino correcto y adecuado para el bienestar de los mexicanos. Sexto. Este acuerdo es una plataforma de cuestiones mínimas, a la cual los políticos deberán sujetarse si realmente quieren estar a la altura de los retos que demanda el país. Si como se desea, este acuerdo es un parteaguas político que abandona sus responsabilidades y aun cuando lo niegue Rubén Aguilar, vocero del presiente, de
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