Los productores del campo son otro sector sensible a una eventual aplicación del IEPS al gas para uso vehicular. Ayer le referíamos que la SHCP, que capitanea Francisco Gil, volvió a la carga con ese gravamen.
En la actividad agropecuaria, los productores se verán afectados por el aumento en los costos del combustible. En diversas zonas agrícolas del país un gran porcentaje de hombres del campo usan vehículos convertidos a gas LP.
Los ganaderos y agricultores con automotores a gas licuado los usan para transportar productos alimenticios, los cuales también tendrían un aumento en los precios, para confirmar lo inflacionario de ese IEPS de 80 por ciento.
También se espera un efecto adverso en materia ecológica. Y es que la reducción del consumo de gas licuado generará mayor contaminación por el aumento de los monóxidos, hidrocarburos radicales, óxidos de nitrógeno y ozono.
Así que el impacto negativo ya no se limita a la parte social, donde están en riesgo de desaparecer diez mil empleos directos y aproximadamente 40 mil indirectos, si se agrega toda la cadena productiva del gas licuado.
A lo anterior también habría que considerar un ejército de técnicos que en los últimos diez años se han especializado en la reconversión de sistemas de gasolina a gas licuado.
Otros actores:
BM