Los presidentes de Bolivia y Perú Carlos Mesa y Alejandro Toledo, respectivamente, suscribieron en Lima una carta de intención para exportar gas boliviano, extraído en Tarija, por medio del puerto de Ilo, en la costa sur peruana.
El gobierno peruano se comprometió a crear una zona económica especial para las operaciones de transformación y exportación del gas boliviano de Tarija, con mayores facilidades, entre ellas exención de impuestos, régimen de libre tránsito y régimen administrativo y laboral como el boliviano.
"No somos competidores, somos socios", dijo Toledo, dos años después de formular al gobierno de La Paz ofrecer una salida al mar para comercializar su gas a EU y México.