"La razón de este proyecto es suministrar productos al mercado regional",
dijo Grubisich en una entrevista televisada con Bloomberg News en Sao Paulo.
"El sector petroquímico necesitará cada vez más volúmenes
para hacer frente al crecimiento económico".
Las plantas ayudarían a Petrobras, la petrolera estatal de Brasil, a
aumentar las ventas de gas natural del gasoducto boliviano-brasileño
(Gasbol).
El nuevo proyecto de inversión energética usaría gas natural
suministrado por un gasoducto que transportaría gas de Bolivia a Brasil
para aumentar la producción de polietileno, usado para fabricar plástico,
y otros productos petroquímicos, dijo Grubisich.
Braskem, la empresa de mejor desempeño en la Bolsa de Valores de Sao
Paulo este año, porque sus acciones han subido a más del triple,
está buscando aprovechar la creciente demanda de sus productos al tiempo
que Brasil y otras economías regionales se expanden.
El Fondo Monetario Internacional proyecta que la economía de Brasil crecerá
3 por ciento el año entrante, el doble que la presente gestión,
mientras que la economía de la vecina Argentina se expandirá por
primera vez en cuatro años.
Actualmente se están
exportando aproximadamente 18 millones de metros cúbicos diarios de gas,
volumen que aún no es suficiente para extraer el metano que es el componente
del gas natural para la petroquímica. Según Braskem, en declaraciones
a Energy Press, el caudal de exportación desde Bolivia a Brasil debe
de superar los 30 millones de metros cúbicos diarios para que exista
la suficiente materia prima.
El gas natural está compuesto por un 10% por ciento de metano aproximadamente,
el cual sería extraído de la corriente del gas antes de cruzar
la frontera.
Braskem planea tomar una decisión sobre la inversión en los próximos
10 a 16 meses, dijo Grubisich.
Autoridades prefecturales de Tarija, departamento que tiene el 87 por ciento
de las reservas de gas de Bolivia, ya se reunieron con Braskem y le plantearon
que también sería factible levantar una petroquímica en
este departamento por la cercanía a las reservas.
Sin embargo, una de las ventajas de colocar el proyecto en la frontera entre
ambos países es que se puede usar la Hidrovía Paraguay - Paraná
y Puerto Busch para llevar los productos de la petroquímica a mercados
internacionales.
El gigante petroquímico latinoamericano también informó
que contactó a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB)
para que participe en los estudios de factibilidad. La estatal boliviana es
agregador dentro del contrato exportación de gas a Brasil y este año
se estaba estudiando la forma de concretar su participación en los proyectos
energéticos que estaban en cartera, uno de ellos precisamente el de petroquímica.