Greenspan indicó que el banco central estadounidense mantendrá las tasas de interés bajas ""tanto tiempo como se necesite"", con el fin de promover el crecimiento y contener la caída de la inflación.
No obstante, insinuó que era muy poco probable que el comité de mercado abierto de la Fed (FOMC) tuviera que recurrir a estrategias inusuales contra la deflación, como comprar directamente bonos del Tesoro para inyectar más dinero a la economía.
El testimonio de Greenspan alentó aún más los marcados avances en las tasas de interés a largo plazo ayer, pues los inversionistas redujeron sus expectativas de que la Fed compraría bonos. Los réditos en los bonos del Tesoro subieron a niveles no vistos desde antes de la reunión de la Fed en mayo, cuando dijo por primera vez que la preocupantemente baja inflación era su principal inquietud.
Los más altos rendimientos en los bonos impulsaron a su vez al dólar frente al euro. Pero, atendiendo a la promesa de Greenspan de dar tiempo a la economía para crecer y a la inflación para subir, los mercados siguieron reflejando las pocas posibilidades de que las tasas sufran un incremento el próximo año.
El creciente optimismo de la Fed ha sido alentado por algunos indicios de que la economía, que ha rondado un crecimiento de 1 a 2%, está ganando impulso.
La Fed considera que la recuperación, respaldada por nuevos recortes fiscales y un mayor gasto del gobierno en la segunda mitad del año, ganará en velocidad. El rango central de un conjunto de pronósticos de la Fed divulgados ayer vaticinó un aumento del producto interno bruto para este año de 2.25 a 3%, lo que implicaría un marcado avance respecto del anémico crecimiento registrado en la primera mitad del año.
Cifras emitidas ayer mostraron que las ventas al menudeo en junio crecieron 0.5%, la segunda tasa más alta este año.
Una mayor evidencia de la relajada política fiscal se presentó cuando la Casa Blanca pronosticó un déficit presupuestal récord de 455 mil mdd para este año fiscal, y de 475 mil mdd el próximo, en medio de críticas de los demócratas y preocupaciones entre economistas por el ""libertinaje"" en materia de finanzas públicas.
Pero el testimonio de Greenspan, fue uno de los primeros reconocimientos colectivos de que la recuperación está siendo obstaculizada por efectos más que temporales de la guerra con Irak.
""Al parecer los directores de empresas no tienen claro cómo sería vista una posición más arriesgada de su parte por los accionistas y reguladores"".
Esta preocupación era hasta hace poco una opinión minoritaria dentro de la Fed, sostenida en particular por William McDonough, ex presidente de la institución de Nueva York.
Greenspan indicó asimismo que el alza en los precios de los energéticos representaba riesgos para la economía. Los precios del petróleo han aumentado en la medida que Irak se ha tardado más en regresar a los mercados de lo que se había pronosticado, y el repunte en los precios del gas natural es ""preocupante"", señaló. (Reporteros Alan Beattie y Peronet Despeignes)