Existe un dilema de costos, por lo que preferimos invertir en exploración, asegura Muñoz Leos.
El secretario de Energía, Felipe Calderón, cuestionó los contratos que Petróleos Mexicanos (Pemex) mantiene con siete refinerías de Estados Unidos, a las que se envía crudo para ser procesado y luego devuelto como gasolina, diesel, turbosina y combustóleo.
"Creo que este no es un esquema sano para el país, pues aunque ha sido útil para enfrentar el déficit de gasolina, estimado en 2 mil millones de dólares anuales, genera empleos texanos e impuestos texanos y no empleos ni impuestos mexicanos", explicó el funcionario.
Esos contratos de procesamiento, como los nombra PMI Comercio Internacional en el prospecto de colocación de Pemex Exploración y Producción en la Comisión de Mercado y Valores de Estados Unidos (SEC), empezaron a signarse en 1998, con las firmas Port Arthur Coker, Coastal Aruba Refining, Exxon Company y Exxon Trading Company International, cuando Adrián Lajous dirigía Pemex.
Luego lo hicieron Pecten Trading Company y Marathon Ashland Supply (1999); Valero Marketing and Supply Company y Valero Refining-Texas LP (2000) y Chevron Products Company (2002).
Esos contratos cuestan anualmente más de 2 mil millones de dólares extras a las importaciones tradicionales de gasolinas por embarques que suman unos 743 mil barriles diarios de crudo Maya, equivalente a casi 40 por ciento de la actual plataforma de exportaciones de petróleo y de la cual una parte regresa como producto refinado.
Desde entonces, esas refinerías han vendido productos finales a México que maquilan en sus instalaciones con valor agregado, como las gasolinas.
Tan es así, que de 2002 a la fecha, el volumen de gasolina que ingresa a México bajo ese esquema (90.3 mil barriles diarios en promedio anual) es mayor a las importaciones que Pemex reporta en su balanza comercial con el exterior (73.9 mbd).
Pero, ese volumen de gasolina no es reportado oficialmente por Pemex, como se nota en el Informe Mensual sobre Producción y Comercio de Hidrocarburos, pues ello elevaría más de 100 por ciento el volumen de importaciones de combustibles que entera actualmente.
Al respecto, el director de Pemex, Raúl Muñoz Leos, aceptó que esa maquila no se integra a la balanza comercial de la paraestatal con el exterior.
El mecanismo, explicó, opera casi literalmente como las maquilas en México: "los insumos no se contabilizan como importación y los productos no se contabilizan como exportación".
Según el secretario de Energía, por esta razón Pemex tiene un dilema: invertir 3 mil millones de dólares en una refinería cuyo margen de utilidad es de 13 por ciento o invertir en exploración y producción en donde se saca un barril de petróleo en cinco dólares y se vende en 28. "Preferimos invertir en Pemex Exploración", puntualizó Calderón y dijo que la solución es permitir coinversiones en Pemex Refinación, como se hace en Texas con Deer Park, pero en territorio mexicano, "sobre todo porque vamos a tener problemas con el petróleo extrapesado que se va a producir".
Además, es necesario revertir el costo que siginifica para México la gasolina que viene de las refinerías de EU, "porque tienen mucho valor agregado y porque 100 por ciento de los combustibles que se consumen en la ciudad de México son importados", precisó.