Las protestas en Bolivia tienen un profundo sentimiento antiestadounidense, y que el líder del Movimiento al Socialismo Evo Morales trasmitió la pasada al presidente Carlos Mesa al llamarlo a ponerse del lado de los pobres, no de los yanquis.
El fracaso en imponer una propuesta de ley energética, la cual establecerá el nivel de los impuestos que deben pagar las firmas extranjeras de gas, ocasionó que el presidente boliviano ofreciera renunciar dos veces.
El gas tiene enorme significado político en Bolivia, donde hay reservas por un billón 500 mil metros cúbicos de gas natural, pero no hay concenso político para explotarlo, principalmente por la desconfianza hacia el capital internacional.
El meollo de la disputa es la lucha de las comunidades indígenas pobres para tener más influencia en la política económica del país y el nivel de las regalías que las trasnacionales deben pagar por la explotación de las reservas de gas. (Redacción)