lo último que necesita es la pequeña insurrección que se forma en Yucatán, una de las últimas fortalezas del antiguo partido gobernante, el PRI, el cual gobernó a México hasta que Fox se convirtió en presidente hace dos meses.
Víctor Cervera Pacheco ha estado incitando a la multitud desde el balcón de su palacio en Mérida y hablando sobre derechos y soberanía de los estados, con críticas para el "imperialismo federal" e instigando a miles de simpatizantes a la desobediencia civil contra Fox y sus asesores, a quienes llama "un pequeño manojo de traidores con lágrimas en los ojos".
No se sorprendan si suena como un poco como Alabama en 1962, cuando el gobernador Wallace se paró en la puerta de una escuela prometiendo "segregación para siempre" y el fiscal general Robert F. Kennedy envió tropas para romper esa promesa. Yucatán y la mayoría de los estados del sur de México fueran alcázares del PRI durante siete décadas. Aunque el furor en Yucatán no tiene que ver con segregación, sí tiene mucho que ver con la resistencia de la vieja guardia a los cambios con el nuevo gobierno.