Gracias a la Casa Blanca, el Congreso y la ley de 2003 en la que se establece el recorte fiscal, el impuesto que deberá pagar respecto a una ganancia de capital dependerá del tipo de activo que haya vendido, el tiempo que lo haya poseído, si lo vendió antes o después del 6 de mayo y de la categoría fiscal en que se encuentra.
Aplicar un plan financiero eficaz ya es lo suficientemente difícil, pero hacerlo en estos momentos resulta hasta ridículo, porque el gobierno federal sigue cambiando las reglas del juego, algunas veces de forma retroactiva. De acuerdo con la nueva ley, las reglas fiscales cambiarán cada año durante los próximos seis años.
Por más molesto que resulte todo esto, la frecuencia de los cambios en el código fiscal no es nada en comparación con los recientes cambios en las tasas de interés. En los últimos 30 meses, la Reserva Federal (Fed) ha recortado las tasas ¡13 veces!
La bolsa de valores no está ayudando mucho que digamos. No es que se esté desempeñando mal. De hecho, el índice S&P de 500 acciones subió 15% en los tres últimos meses. El problema es que la bolsa está subiendo y bajando de forma tan dramática e impredecible que la gente ya no sabe si comprar o vender.
El mundo parece estar de cabeza. No es de sorprender que estemos preocupados por cómo afectará a la economía el próximo encabezado de los periódicos.
Sugiero una estrategia de dos pasos: En primer lugar, ignore los eventos de corto plazo y enfóquese en las tendencias de largo plazo. Nadie sabe si los precios de las acciones subirán en diez meses, pero probablemente serán más elevados en diez años. Por lo tanto, sólo compre acciones si confía en que se quedará con ellas durante mucho tiempo.