Ante la perspectiva de una guerra larga, ni siquiera los países industrializadas del G-7 tienen preparado un programa de medidas para proteger a sus economías. El subsecretario del Tesoro John Taylor aseguró que EU, Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia y Japón están en condiciones de actuar con rapidez; sin embargo, evadió responder de qué forma ""blindarán"" a sus economías contra una guerra que de entrada implicará que la economía mundial crezca al menos 0.5% menos.
En México, el gobierno vía la SHCP, aseguró que no es necesario un programa emergente y apuesta toda la estabilidad futura a que ""el Congreso apruebe las reformas estructurales"" pendientes, en tanto que el Congreso y la IP difieren y demandan trabajo conjunto para tomar medidas inmediatas.
Describió a la recuperación económica de EU desde la recesión de 2001 como un proceso que se está ""debilitando un poco, pero que todavía está allí"", y dijo que el plan de recortes impositivos por 726 mil mdd que propuso George Bush, cuya aprobación enfrenta problemas, fortalecería la recuperación.
El consenso de más de 180 economistas en el G-7 redujo sus proyecciones de crecimiento para las mayores economías del mundo en este año entre 0.2 y 0.5%, además esperan que la guerra y la pérdida de empleo afecten más la demanda y la confianza.
El economista en jefe del Deutsche Bank Peter Hooper consideró que el PIB de EU en 2003 crecerá 2.4%, menor a los previsto, debido a la incertidumbre geopolítica.
Adicionalmente está la pérdida de ingresos, el colapso de los mercados, altos niveles de deuda y la especulación de que la guerra podría extenderse más de lo previsto.
Ante tal panorama, se espera que Canadá presente el mejor desempeño económico y para la economía británica, los expertos evalúan una tasa de crecimiento de dos por ciento.
La zona euro mostraría un crecimiento de 1.1% este a año, por debajo de 1.3 pronosticado anteriormente y el Banco Central Europeo puede bajar la tasa de interés referencial en 25 puntos base a finales de junio.
El Instituto Internacional de Finanzas pidió al G-7 tomar medidas para tranquilizar a los inversionistas, en rubros como el monetario o mediante políticas fiscales flexibles y mayores reformas estructurales.
Y aludió también el surgimiento de un consenso público y privado sobre el manejo de crisis, algo que estimó debe ser aprovechado para avanzar hacia el fortalecimiento de flujos de capital y alentar crecimiento en mercados emergentes.
(Agencias: Reuters, Notimex)