Julio Millán, director general de Consultores internacionales, reconoció que pese a que la reforma fiscal es una medicina amarga, debe tomarse. Indicó que la estructura tributaria no evolucionó en diez años a pesar de las modificaciones y los recursos para financiar el gasto público. Agregó que la reforma no será la solución mágica a los problemas de México y que los resultados serán visualizados en el mediano y largo plazo.