Afirma que para lograr ese objetivo es importante renegociar con las empresas privatizadas
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, afirmó que, tras la salida del default, la prioridad del Gobierno es lograr que la inversión crezca este año al menos dos puntos del PBI, lo que representa unos $ 10.200 millones, para crear más empleo y aumentar la productividad.
En una entrevista con LA NACION, realizada en su despacho, el ministro admitió que para lograr este objetivo la renegociación de los contratos con las empresas privatizadas es “un componente importante”, sobre todo en el sector de energía, para evitar cortes en el suministro.
Relajado, pero dispuesto a enfrentar una compleja agenda desde hoy en Washington, donde por la noche cenará con el director gerente del FMI, Rodrigo de Rato –como parte de un viaje que se extendería hasta el martes–, Lavagna no descartó que puedan refinanciarse algunos vencimientos de deuda de este año, por las exigencias fiscales que plantea el nuevo esquema de pagos, y dijo que el Gobierno insistirá en su política de reducción neta de la deuda pública, con el objetivo de llevarla a una proporción del 40% del PBI (desde el actual 72%).
El ministro reafirmó que el canje no se reabrirá y les aconsejó a los bonistas italianos que se quedaron fuera de la operación que reclamen a los bancos una compensación por las pérdidas que sufrieron. Antes de viajar junto al secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, el ministro dijo que el 100% de la deuda ya ha sido regularizada, y aclaró que, en principio, se mantendrá la estrategia de pagarle al FMI sin esperar desembolsos a cambio.
-¿Cuál es su evaluación sobre el resultado del canje?
-En algún momento dijimos que había que dejar hablar a los mercados. Y los mercados hablaron, con niveles de aceptación buenos, e incluso algunos datos muy interesantes en términos de la desdolarización de la deuda argentina, que se transformó a pesos y que cambió a legislación argentina, que son los hechos nuevos que surgen, junto con el alto porcentaje de aceptación. En particular, hay que destacar el resultado en Japón, que superó el 90% de aceptación.
-¿Esa participación japonesa fue de bonistas individuales?
-Todavía no tenemos los datos, pero en todo caso implicaría revertir una operación que los bancos hicieron antes; porque también en Japón, como en Italia, los bonos habían sido aprobados para inversores institucionales.
-¿Hubo algún momento en el que la operación haya peligrado?
-Hubo un momento poco feliz, en diciembre de 2004, en relación con el Bank of New York, que se tomó como un conflicto insalvable pero que fue parte de la negociación. En ese momento pusimos límites a los distintos bancos, pero al mismo tiempo los invitamos a continuar y les pedimos que pusieran un plazo por escrito. Ahí hubo un momento de confusión que pudo haber hecho peligrar la operación, pero al final todo se solucionó.
-¿Se pueden cumplir los compromisos de superávit fiscal y crecimiento para pagar la deuda?
-No es fácil, pero ésta es una reestructuración con una reducción y un alargamiento de las obligaciones muy importante. Alguien comparó esta reestructuración con el megacanje; pero el megacanje significó subir la deuda argentina en 20.000 millones de dólares para ganar tiempo, mientras que en esta operación la deuda se redujo.
-¿Cuáles son las claves de la política económica para poder pagar?
-Hay que crecer. Ninguna reestructuración es sustentable si no se crece. Antes se consideraba que mientras hubiera financiamiento el modelo era sustentable, pero esta idea colapsó.
-¿Qué porcentaje de la deuda ahora está en situación regular?
-Desde el punto de vista legal, el 100% de la deuda argentina está en situación regular. Si uno quisiera tomar en cuenta a los bonistas que no entraron, que son el 14% (de la deuda que estaba en default), quiere decir que el 86% de la deuda argentina está totalmente en orden.
-¿Qué pasará con los que no ingresaron?
-Esos bonos pueden permanecer impagos indefinidamente. Es un factor de riesgo que figura en el prospecto, traducido a cinco idiomas y que fue aprobado por las respectivas comisiones de valores de cada país; es decir, los nuevos bonos fueron emitidos bajo esta condición.
-¿No interesa que esa gente se sume en otro momento a la oferta?
-Tampoco sé si esa gente tiene interés en entrar, o si son fondos buitres que quieren especular por la vía judicial.
-Pero parece que en Italia mucha gente no entró por la campaña de los bancos en contra del canje.
-En ese caso, que se dirijan a los bancos italianos y a los comisionistas que les recomendaron no entrar, para pedirles a ellos la compensación. Los ahorristas italianos fueron inducidos a un error cuando los bancos les propusieron comprar bonos que eran para inversores sofisticados, y en el canje fueron nuevamente llevados a un error para no entrar.
-¿Es decir que no habrá una eventual reapertura de la oferta?
-¿Por qué voy a hablar de una eventualidad? ¿Acaso hay alguien que se haya manifestado en ese sentido? Yo no lo sé, nadie me lo ha dicho.
-¿Alcanzan los recursos fiscales para cumplir con los compromisos financieros de este año, por unos US$ 13.000 millones?
-A su debido tiempo hablaremos. -¿No descarta la refinanciación de parte de esos compromisos?
-No quiero descartar ni no descartar. Paso a paso; ya lo informaremos.
-¿Hay una luz amarilla ante la suba de la inflación, con tanta deuda nueva en pesos indexada?
-En la Argentina y en cualquier otro país, siempre uno tiene que tener un ojo sobre la inflación. Hay un solo caso en el que la inflación no importa, que es cuando hay deflación en medio de una recesión, como sucedió en la Argentina en los últimos años. En una economía que crece siempre hay presiones inflacionarias.
-Pero ¿la pesificación de la deuda no puede convertirse en un elemento negativo si suben los precios?
-No vamos a volver al cuento de que es mejor estar dolarizados. Cualquier deuda tiene sus riesgos. Pero no hay ningún riesgo mayor que tener el grueso de la deuda en monedas fuertes que están totalmente al margen de los ingresos que tiene el país para pagar. Así que, en términos relativos, es infinitamente mejor tener una deuda en pesos y con legislación local, que al revés.
-¿Seguirá la política de pagarle en términos netos al FMI?
-La idea de bajar la deuda es dominante; después uno la va bajando según los recursos que tenga. Así comenzó en 2002 y así continuará.
-Pero ¿el Gobierno no buscará una refinanciación con el FMI?
-Ya veremos. El planteo general es no sólo respecto de los organismos, sino para toda la deuda, reducirla todo lo que se pueda hasta llegar a niveles aceptables para un país emergente y que funciona en forma muy volátil, que no va mucho más allá del 40 por ciento del PBI.
-¿Cuál es la agenda para el viaje a Washington?
-Primero que nada, estamos cumpliendo una vez más con lo que dijimos: inmediatamente después de concluido el proceso de la deuda nos sentaremos a conversar, tranquila y abiertamente. Hay muchas cosas que han pasado desde la última vez que vino la gente del FMI.
-¿Qué otro desafío tiene la política económica este año?
Es la inversión, que está en uno de los picos históricos, pero que debe subir entre 2 y 2,5 puntos más respecto del PBI. De esto depende a su vez la suba de la productividad y del empleo.
-¿Con qué herramientas? Algunas ya están marcha, como la amortización acelerada de inversiones, la devolución del IVA y el complemento de tasas para las pymes. También estamos estudiando diferenciar en términos impositivos las utilidades que se distribuyen de las que se reinvierten, bajando el peso tributario cuando la ganancia se vuelve a invertir. Por otro lado, vamos a pagarles a las automotrices unos $ 350 millones por obligaciones impagas que el Estado había asumido por el Plan Canje. A cambio, las empresas deberán hacer inversiones.
Además, hay proyectos de promoción de la biotecnología y de alfabetización digital para llegar a las dos millones de computadoras personales por año.
-¿Cuán importante es avanzar en la renegociación de los contratos de las empresas privatizadas para que crezca la inversión?
-Es un componente importante, y por eso, en su discurso del 1° de marzo el Presidente hizo referencia a esto.
-¿Cuál es el sector con mayores urgencias?
-El más importante es el de la energía, porque cuando la economía crece a gran velocidad, la demanda de energía crece proporcionalmente.
-En 2002 planteó la posibilidad de un alza de tarifas. ¿Sigue en pie?
-Vamos a esperar; el próximo paso es la convocatoria a las audiencias públicas.
Por Luis Cortina y Martín Kanenguiser