En realidad la PGR tiene dudas de la existencia de Carlota Robinson, porque nunca la ha buscado, a pesar de que su nombre y su firma aparecen en la mayoría de los cheques que acreditan el presunto lavado de dinero para la campaña presidencial de Vicente Fox.
Lo delicado del asunto no es sólo la existencia de Carlota Robinson, sino la guerra, la otra guerra que intramuros se libra en el PAN, debido a que no falta mucho para que se confirmen las trampas en que incurrieron tanto Vicente Fox y sus ""Amigos"", el propio PAN y una buena parte del gobierno del ""cambio"", para ocultar el financiamiento irregular de la campaña presidencial del hoy partido en el poder, lo que comprobará que tanto el PRI, como el PAN, trampearon la elección, mintieron a la autoridad electoral y engañaron a los ciudadanos.
Además, el bufete de Diego Fernández de Cevallos deja la defensa del caso Amigos de Fox, lo que ha sido interpretado dentro y fuera del estrecho círculo del panismo como una reacción de El Jefe a la acción de desplazarlo de la selección de candidatos a diputados plurinominales y de arrebatarle con ello el control de la Cámara de Diputados en la siguiente legislatura, para deslindar al PAN de una irregularidad que ya parece inocultable, y que en su confirmación oficial golpeará severamente la imagen del presidente, de sus ""amigos"", pero dejará a salvo al PAN. Dicen en el interior del PAN algunos sectores de ese partido, que llegó el momento de cobrar las facturas políticas pendientes con el primer círculo del presidente.
Y si ya existe toda esa información, vale preguntar, ¿por qué razón el IFE, por medio de su Comisión de Fiscalización, que encabeza el consejero Alonso Lujambio, no procede a integrar la información, cerrar el caso, elaborar el dictamen de las irregularidades? que pueden resumirse en cuatro delitos electorales: manejo de dinero no reportado al IFE, utilización de recursos procedentes del extranjero, violación del tope de aportaciones de particulares y violación al tope del financiamiento de la campaña presidencial, y sancionar a quien resulte responsable, sanción que de manera inevitable será al PAN.
El IFE no procede por una sencilla razón; porque una parte de sus consejeros, especialmente el panista Alonso Lujambio, trataron de cubrir a toda costa, junto con el PAN, el cochinero que existió en la campaña presidencial de Vicente Fox.