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Pese a la presión de Kirchner, Esso también subió las naftas

Pese a la presión de Kirchner, Esso también subió las naftas

22-Mar-2005 La Nacion (Argentina)
Aplicó incrementos de entre 2,1 y 3,5% en todos sus combustibles; Shell ratificó sus aumentos Las críticas y el boicot contra Shell lanzado anteayer por el Presidente no alcanzaron: otra compañía petrolera aplicó, desde la 0 de hoy, aumentos en los precios de los combustibles. Fue la norteamericana Esso, que dispuso alzas de entre el 2,1 y el 3,5% para la nafta y el gasoil. La razón fue la misma esgrimida el miércoles por Shell: el incremento en el valor internacional del petróleo. Ayer, el barril cerró a 54,51 dólares en el mercado de Texas. También ayer se sumó a los aumentos la uruguaya Ancap, que opera las estaciones de servicio Sol, en una medida que llamará seguramente la atención de Néstor Kirchner, por tratarse de la petrolera estatal de un gobierno amigo, el del recién asumido Tabaré Vázquez. Hasta anoche, ningún vocero oficial había hablado de posibles medidas destinadas a amortiguar los efectos de las alzas, como aumentos en las retenciones a las exportaciones, controles de precios o mecanismos que exijan el abastecimiento del mercado interno, todas posibilidades mencionadas en los últimos tiempos durante las frecuentes reuniones que la Secretaría de Energía mantiene con los petroleros. Según un cable de la agencia DyN, fuentes de la Casa Rosada afirmaron anoche que el pedido presidencial de boicot a Shell se extendería también a Esso. El riesgo que podría correr el Gobierno si resuelve castigar a Esso y a Shell con más retenciones es afectar al resto, que aún no ha aplicado incrementos. Más allá de que no está claro aún qué camino tomarán las empresas, anoche, en Repsol YPF dijeron escuetamente a LA NACION: "Por hoy no aumentamos". Petrobras se preocupó por mostrarse más categórico: "No aumentamos los combustibles y no estamos siquiera evaluando hacerlo", dijo Orlando Di Pino, gerente de Comunicaciones Externas. Esso subió un 2,1% el litro de la nafta súper (cuesta ahora $ 1,929); un 3%, el de la premium ($ 2,059); un 2,4%, el de la común ($1,739); un 2,8%, el de gasoil común ($ 1,469), y un 3,5%, el de gasoil premium ($ 1,489). La firma norteamericana dio a conocer la decisión en un contexto tenso, horas después de que Kirchner redoblara, ayer, las críticas hacia Shell. Durante un acto en la Casa Rosada, el Presidente había citado una publicación de defensa de consumidores: "La prestigiosa revista norteamericana Multinational Monitor elabora anualmente el ranking de las 10 peores corporaciones del mundo. Entre las 10 de 2002 figuró Shell Oil", había empezado. Multinational Monitor es una organización de defensa de los consumidores fundada, entre otros, por el activista y ex candidato presidencial norteamericano Ralph Nader. Todos los años elabora una tabla con firmas a las que juzga con un comportamiento social repudiable. Shell ocupó un lugar en 2002, junto con otras petroleras, como BP Amoco y Exxon Mobil. El último ranking incluyó a Coca-Cola, la aseguradora AIG, la cadena Wal-Mart y los laboratorios Glaxo, Merck y Abbott. Mientras lo citaba, el jefe del Estado volvió a utilizar la ironía hacia el periodismo: procedió a la lectura del referido ranking en un estilo al que calificó de "didáctico" y de "colaboración" con los medios que no habían publicado el informe. "Nosotros queremos que vengan muchas inversiones -agregó-, pero obviamente no queremos que vengan las peores del mundo." Shell se defiende Ayer, un día después del llamado al boicot, Juan José Aranguren, presidente de Shell en la Argentina, decidió contestar a los cuestionamientos. "Todos tenemos que tener respeto por la investidura presidencial. Yo casi nunca la he perdido y espero no perderla ahora. Obviamente, no me esperaba esta reacción", dijo, durante un encuentro con periodistas. "Si somos o no la peor empresa del planeta, eso tienen que decidirlo los consumidores. Si fuera así, ¿por qué Shell tiene los clientes que tiene? Pero está bien, es su verdad relativa", se defendió. El boicot ya había provocado un inflamado rechazo entre los propietarios de las estaciones de servicio. Raúl Castellanos, presidente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos de la Argentina, afirmó que la perjudicada no era la petrolera sino los empresarios pyme que operan las estaciones. De hecho, de las 900 que tienen la marca Shell, sólo unas 160 pertenecen a la firma angloholandesa. Kirchner se acordó de esos propietarios y, en su defensa, avanzó hasta involucrar a Enarsa, su creación estatal. "No queremos perjudicar a las pymes que trabajan con Shell: ellos podrán tener la patente de Enarsa o Pdvsa (la estatal venezolana)". La mención no fue casual. En las protestas piqueteras hubo pintadas con la inscripción "Enarsa sí, Shell no". En la compañía nadie nombró al Presidente, pero contestaron sus discursos. Aranguren explicó que la empresa no buscaba, como afirma el jefe del Estado, enriquecerse. "Cuando alguien dice que tenemos una rentabilidad desmedida, eso no es cierto. Hoy estamos a pérdida, no tenemos rentabilidad. No cubrimos el costo de la materia prima", dijo, e hizo una cuenta: aun después del incremento, con el actual nivel del barril, dijo que Shell estaba un 7,5% por debajo de su punto de equilibrio. "¿Pero alguien puede creer que una compañía trabaja para estar en el punto de equilibrio? Nos quejamos siempre del oligopolio, de que las empresas toman las decisiones todas juntas, y una vez que una quiere diferenciarse, tenemos que darle...", dijo. Aranguren sostiene que la suba fue una decisión acertada. "Estamos convencidos de que nuestra actitud es seria, responsable. Trasladar los costos cuando un bien va a escasear, como el gasoil, es responsable. Si falta, el impacto sobre la inflación va a ser mucho peor. Ya hoy, en el campo, algunos productores pagan 1,60 o 1,65 pesos el gasoil porque lo compran a distribuidoras." El ejecutivo agregó que existía una confusión entre el costo de producción del barril de crudo y lo que vale ese producto para las empresas que sólo refinan. "El promedio de lo que nos cuesta es 32,64 dólares. La diferencia entre ese valor y los 8 dólares va para el productor, no para nosotros". Se lo interrogó si quizás el enojo presidencial no obedecía a la frustrada venta de los activos de Shell a la alianza Pdvsa-Enarsa. "Espero que no -contestó-. Hay que aclarar algo: a pesar de lo que se habló, Shell nunca negoció con Pdvsa. Cuando nosotros dijimos que nos quedábamos, ningún venezolano nos desmintió. ¿Por qué creen que no lo hicieron?" ¿No podría ser una estrategia de Shell para irse del país?, se le insistió. "Esa excusa la podríamos haber usado antes. No lo hicimos. Shell no se va de la Argentina", replicó. El año de la controversia Pese a que los aumentos en los precios de los combustibles se debieron en los últimos tiempos a las alzas en los valores del petróleo, hace siete años, en 1998, se adoptó otra política de precios. Entonces, el crudo llegó a tocar los US$ 11 por barril y ni la nafta ni el gasoil bajaron proporcionalmente aquí. Aranguren dice que esa actitud obedeció a una estrategia similar que utilizaron, en aquellos años, el sector público y el sector privado. "El 80% del gasoil, por los subsidios, se vendía por debajo del costo. Y el Gobierno y los empresarios recargábamos los impuestos y los precios sobre la nafta, que es el producto que pagaban los consumidores de recursos más altos", recordó. Por Francisco Olivera De la Redacción de LA NACION