Su reporte de seguro decepcionará tanto a las multinacionales británicos, cuyas transacciones serían facilitadas por una moneda común, como a los políticos británicos, quienes quieren que Gran Bretaña asuma el liderazgo de una más unificada Europa.
Pero con una Alemania cayendo en una deflación, Francia no lejos de esa situación, y la recesión presionando a las economías de la Eurozona, la conclusión tiene perfecto sentido económico.
La experiencia de Alemania es una historia que advierte sobre lo negativo de unirse a un régimen de moneda única, que evita los ajustes en tasas de cambio y constriñe las opciones monetarias y de política fiscal.
La economía de Alemania está en serios problemas, por una tasa de crecimiento de menos de 1%, una tasa de desempleo de más de 10% y una economía que de desempeña por debajo de su potencial, y con los costos de fabricación más altos del mundo.
El Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE, diseñado para limitar los déficits presupuestales y mantener al margen la inflación, constriñe la habilidad de Alemania para utilizar una política fiscal que estimule el crecimiento en la demanda doméstica.
De acuerdo con la lógica del pacto, Alemania debería estar elevando impuestos o reduciendo su gasto. Pero eso es contrario a lo que debería de hacer para evitar la deflación.
Aún más, el Banco Central Europeo incluso ha amenazado con imponer severas multas a Alemania en caso de que viole el límite de 3% en el déficit presupuestal.
(Por: Laura D'Andrea Tyson)