Nicholas Jenny, analista de política pública en el Instituto de Gobierno Nelson Rockefeller de la Universidad de Nueva York, indicó que los estados ""están recurriendo a los préstamos, incluso para las cosas cotidianas. Los estados pueden ser creativos en el manejo de sus problemas presupuestales"".
Los funcionarios estatales están agotando los fondos con el fin de ahorrar para los ""días lluviosos"". Ante las continuas brechas en el presupuesto y la resistencia a nuevos aumentos impositivos o recortes presupuestales, pedir préstamos se han convertido en la vía de menor resistencia.
California, Nueva Jersey y Wisconsin contemplan la posibilidad de pedir créditos en contra de los futuros ingresos por los arreglos en el caso del pago de impuestos del tabaco, con el fin de financiar sus actuales gastos. Illinois considera lanzar nuevas emisiones de bonos para financiar las pensiones.
Robin Prunty, analista de créditos y finanzas públicas de Standard & Poor's, señaló que ""los estados no cuentan con los recursos adicionales que tenían a finales de los 90 para financiar muchos programas y proyectos necesarios. Los ingresos adicionales sencillamente no existen, y estamos en el clima de menores tasas de interés en décadas, así que no resulta sorprendente que hayan optado por solicitar más préstamos"".
Paul Kasriel, economista de Northern Trust, una consultoría con sede en Chicago, señaló que el endeudamiento local y estatal ""en alguna medida ha minimizado los efectos económicos de los problemas presupuestales"". Sin embargo, expertos advirtieron que los estados se arriesgan a perder flexibilidad para enfrentar crisis económicas a futuro, así como las demandas a largo plazo de cuidados de salud, infraestructura y educación. (Reportero: Peronet Despeignes)