La guerra con Irak ha opacado un dato importante que se acaba de confirmar: China ya superó a Japón como el tercer socio comercial más importante de EU, sólo detrás de Canadá y México.
El déficit comercial estadounidense brincó casi 11% en diciembre, alcanzando 44.2 mil mdd en el mes, impulsado por las importaciones chinas; de este déficit, el total exportador de este nuevo tigre asiático suma ya aproximadamente 125.2 mil mdd.
La preocupación nuestra debe de incrementarse a grado de alarma no sólo porque los chinos nos ganan mercado en EU, sino también porque pronto, si elProfe Derbez sigue terco en convertirse en secretario de Relaciones Exteriores Comerciales de México y firma tratados con el Oriente, las importaciones chinas pueden hacer pedazos a nuestros productores nacionales, incluso sin el tratado, vía EU.
No porque nuestros productores sean malos o ineficientes, sino porque nuestro costo-país es elevado, debido a una serie de políticas económicas tergiversadas que le dan más importancia a nuestra producción energética como fuente de ingreso gubernamental, vía impuestos, que como insumos básicos de la producción y herramientas del desarrollo y el crecimiento industrial y económico.
Ante esta competencia que cada día se vuelve más preocupante, México debe tomar decisiones estratégicas importantes. Como ¿para qué queremos el gas natural que está bajo nuestro subsuelo?, ¿Para generarle recursos a Hacienda, o para impulsar nuestra producción?
Para todos los empresarios con visión global siempre ha sido un misterio cómo México, productor de gas por excelencia, lo mantiene carísimo a base de aplicarle elevados impuestos y así no sólo desestimula su uso, sino encarece el costo de manufactura de prácticamente todos los bienes y una buena parte de los servicios.
Lo mismo se puede decir de la gasolina y también de la electricidad: todos insumos básicos para el desarrollo económico.
Hoy es China, pero mañana podrá ser algún otro país que acierte en orientar su esfuerzo hacia la conquista de los mercados mundiales.